- Los detenidos aquí no pueden recibir visitas. Al estar nuestras dependencias en obra disponemos de un espacio muy reducido y sólo hay sitio para los detenidos.
- Mire usted, la que está ahí dentro es mi prometida, que cumple el arraigo pasado mañana, y la van a deportar hoy por culpa de un agente de la Policía Local que no sabe ver más allá de su ombligo. Es Nochebuena y llevo más de 5 horas de comisaría en comisaría sin poder hablar más que 10 minutos con ella. Agente: lo necesito. Déjeme pasar.
Tras consultar brevemente con el compañero, y ante la ausencia de otros detenidos, le dejaron pasar y pudo al fin sentarse en una pequeña esquina junto a una Lindiwe afligida y esposada. Tras un breve abrazo, ella se dispuso a comenzar una conversación que era totalmente oída por los agentes. No había nada de intimidad:
- ¿Por qué dices que soy tu prometida?
- Porque lo fuiste, porque no sé que pasó para que dejaras de serlo y porque hay aún muchas preguntas por resolver.
- Preguntas, preguntas.... ¿Cómo lleva Silvia el embarazo?
- ¿Embarazo? No sabía que estaba embarazada. No sé.
- ¿Cómo que no sabes? No te hagas el tonto conmigo.
- ¡Que no sé nada de eso! ¿A qué viene hablar de Silvia ahora? Hace meses que no sé nada de ella, ni quiero!!
- ¡Pero os fuisteis a París juntos!
- ¿Juntos? Yo me fui a París solo!! Me enteré después que ella se había ido a Roma con las amigas. Pero no entiendo a qué viene todo esto ahora.
Lindiwe comenzó a contarle toda la historia, el porqué de su desaparición, el relato del embarazo, las amenazas de ella para que se alejara, todo ello a un atónito Andrés que no salía de su asombro y comenzaba a entender todo.
- ¿Pero por qué no me lo contaste todo, en vez de desaparecer? Ya me conoces. De ser cierto te lo habría contado yo mismo.
Ella agachó la cabeza.
- Tenía miedo.
- Miedo. ¿Y dónde te metiste? ¿Qué has estado haciendo hasta ahora?
Lindiwe le contaba cómo había sido su vida durante el verano, y cómo tras acabar éste se había marchado a Madrid de vuelta. Pocos detalles en su narración. También le comentó que había vuelto para darle una sorpresa a su familia en Nochebuena, aunque el pequeño accidente de tráfico lo había trastocado todo.
- ¿Y entonces tu no estás ya con Silvia?
- Pues claro que no.
- ¿Y has estado con alguien después?
Andrés dudó en su respuesta, pero decidió ser sincero y le narró la historia con Jocelyn. Ella, no se sintió bien durante la narración, un estado de ánimo reforzado además al ser consciente que si esa aventura nació, fue porque ella nunca debió haber guardado silencio. Ahora podrían estar casados. Andrés se dio cuenta de ello.
- No hubo manera de encontrarte.
- Lo sé. Siento que no te saliera bien. Lo único que al menos te ha servido es para darte cuenta que lo que sentías por mi no era tan fuerte como tu pensabas.
- Eso no tiene nada que ver. No hay que mezclar las cosas.
En esos momentos parecía como si una cortina se hubiese abierto en esa habitación, poniendo a la vista de ambos toda la realidad. Sentían que habían hecho el tonto. Habían tirado de cobardía y orgullo para salir adelante, cuando lo fácil hubiese sido hablar las cosas desde el principio.
Las horas de conversación seguían pasando sin ni tan siquiera darse cuenta de los dos espectadores que había en la sala: la pareja de agentes de la Guardia Civil, quienes incluso pararon sus intrascendentes conversaciones para escuchar los relatos de uno y otro en torno a aquella historia de amor.
Faltaba ya una hora para que saliera el vuelo que deportaría a Lindiwe. Eran las 20:00 cuando uno de los agentes se acercó a la pareja para hablarles:
- Tortolitos, hay un problema.
- ¿Qué problema?
- En la Comisaría de la Policía Nacional se han equivocado y han puesto a la chica que debe de ser deportada a Camboya, cosa que no es cierto. Porque ¿a que no eres ciudadana camboyana?
- No, no señor.
- Pues eso. Vamos a hacer una cosa (quitándole las esposas a Lindiwe y dirigiéndose con ambos a la entrada): os vais a ir ambos al fondo de la terminal para buscar a una pareja de agentes que os acompañará de nuevo a Comisaría a cambiar los documentos de deportación. Dadle estos documentos y no los perdáis. Sin ellos no hay constancia de que ella haya sido detenida.
Andrés y Lindiwe se miraron y guardaron silencio, mientras ambos agentes se dirigían de nuevo al interior de la sala. Se quedaron parados sin saber que hacer cuando de repente uno de ellos se volvió y les dijo:
- Ah! Y Feliz Navidad!
- Feliz Navidad! - dijeron ambos al unísono
Aquel gesto, provocado por todo lo oído durante aquellas horas de conversación, fue lo más inesperado de todo un día cargado de tensión. Ambos se dispusieron a irse directos al coche. Al llegar y subirse, ambos se abrazaron y besaron como siempre lo habían hecho, con deseo y pasión.
- No quiero ir con mi familia. Quiero pasar la noche contigo.
- Y yo, Lindi. Vamos a hacer una cosa. Llamo a un cliente que tiene un hotel rural muy cerca de Málaga y le pido a ver si tiene habitación libre. Escapémonos de todo esto.
Continuará...



15 comentarios:
Se me olvidó un detalle: a día de hoy aquellos dos Guardias Civiles son clientes míos y dos de mis mejores amigos.
Saludos a todos
Pero que liiiiindo!! y que navideño!! jajaja tu Andres eres genial, deberias publicar un libro! jajajaja
cariños desde el fin del mundo
Es cierto lo que dices, Andrés. Nada ocurre por casualidad...Y a veces, deben ocurrir ciertas cosas para darnos cuenta de muchas otras para las que no encontrábamos respuesta alguna o para percatarnos de que lo que en algún momento de nuestras vidas, tuvimos la oportunidad de conocer, era lo que realmente nos mostraba el camino hacia lo que verdaderamente deseábamos. Sigamos luchando por ello, pues.
La vida está repleta de "casualidades".
Un besito, niño.
Una historia que me recuerda a la del cowboy que rescata la doncella de sus infortunios.
El final se anticipa apasionante
Ohhhhh, precioso capitulo me has emocionado, tanto lindiwe como Andrés se merecen una segunda oportunidad, ó por lo menos un noche de amor.
Lo que no entiendo es como no hablaron del tema cuando fueron a ver el partido???
Besos.
Vessssssss... este episodio, es la más claro demostración de que la historia es ficticia.
De cuando va a existir una pareja de la Benemerita asi!!! jeje
La verdad que es lo más increible de la historia, jeje
Que capitulón Samurai querido; sin desmerecer los anteriores es de los que mas me han gustado.
Super enganchada y a espera de próxima publicación, se ha llevado todos los laureles mi Andrés; es mi ídolo, jeje.
Besitos.:-)
Ains que bonita historia..
Si es que en el fondo soy asquerosamente romantica..jaja.
Un besito y una estrella.
Mar
Hola a todos
Zel: Pues si, ahora que lo dices, parece un cuento de Navidad.
Loose: Me quedo con esa frase. "Nada ocurre por casualidad". Ya la había escuchado antes de una buena amiga.
Ceci: Una historia de cowboys, jajaja. No sé, pero el final si será apasionante.
Besos a las tres
Mayte: Eso es lo que deberían haber hecho, y haberse dejado de miedos e inquietudes. Pero, al fin y al cabo la vida es así.
Satur: No olvides que las instituciones la forman las personas y no al revés.
Adrianina: Me alegra leer tus comentarios, siempre cargados de buenas palabras. Espero no defraudar tus expectativas.
Mar: Jajaja Nunca se es "asquerosamente romántica". Jajaja!!
Besos a las tres y un abrazo para Satur
La Silvia ésta, la conozco, aunque con distintos nombres. Y después hablan de la maldad de los demonios; las mujeres cuando malas (al igual que las españolas cuando besan), son malas de verdad (para el que no entienda la evocación no es que sean malas besando sino la parte que dice "de verdad")
Un beso
La Silvia ésta, la conozco, aunque con distintos nombres. Y después hablan de la maldad de los demonios; las mujeres cuando malas (al igual que las españolas cuando besan), son malas de verdad (para el que no entienda la evocación: no es que sean malas besando, sino que me refiero a la parte que dice "de verdad")
Un beso
"Nada ocurre por casualidad". entonces quién está jugando con nosotros???
Dios?, Yo?, el Destino? (Y este tío ¿quién es?, no lo conozco, ni vive por aquí cerca). No nos des tanto poder, ni nos eches la culpa de lo que no te puedas ganar, de lo que no quieras responsabilizarte o de lo que otro te quite. Luchad, maldiltos, luchad. O sed responsables.
Cuanto más leo a Satur más sintonizo: una pareja de la meretérica bondadosa? Desde luego no es creible. Me creo lo de cuento de Navidad y en este sentido... espléndido, USB
Bueno, soy incapaz de cerrar así, de blandito. No me hece sentir bien. Lo de la historia de cowboys yo no le encuentro parecido más que con la de Backbroke Mountain, aunque entonces ¿quén es la doncella??
Ay, que se me está ocurriendo algo.... Lindiwe es mujer, ¿no? Uy, perdona que te estoy fastidiando el final.
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