De allí hacia el Palacio Real, levantado en el S.XVIII por los Habsburgo y que tuvo que ser reconstruido tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Fue en este momento cuando se encontraron restos muy anteriores a esta construcción y que sacaban a la luz lo que fuera otrora un antiguo Palacio Gótico.
Camino al Palacio nos encontramos con un desfile de la Caballería Real húngara, con el traje típico del S.XVIII. Un desfile que se estaba realizando debido a algún tipo de celebración local que no llegamos a averiguar de qué se trataba pero que congregó en la zona a bastantes personas.
Desde la entrada principal al Palacio de accede a un formidable mirador sobre el Danubio, una plaza presidida por la estatua del Príncipe Eugenio de Saboya, levantada en conmemoración a la victoria magiar en la batalla de Zenta, la cual propició un giro radical en la contienda contra los turcos. Si uno observa los bajorrelieves de la base, puede observar la escenificación de la campaña.
Tras la estatua se accede al interior de dos patios. En el primero se encuentra la Fuente de Matias, en conmemoración al rey y su encuentro con una campesina. Es además la fuente más famosa de la ciudad, y en ella depositan sus monedas todos los viajeros que desean volver a la ciudad. El complejo en sí está compuesto por diversos Museos y Galerías de Arte.
Una vez acabada la visita al Palacio, quisimos probar algo diferente y decidimos descender de la colina en el tren cremallera, el Sikló, construido a finales del XVIII y que presenta la misma estampa que en sus inicios.
El tren desciende por la colina de Sváb, nombre dado a la zona porque fue allí donde se ubicó una colonia de suavos germanos.
A mi modo de ver, es una de las estampas más bonitas de la ciudad, y le da a la zona una imagen romántica y verdaderamente auténtica.
La jornada acabó con un almuerzo que nos ayudó a descubrir la fabulosa gastronomía húngara y en la que pudimos degustar algunos caldos de aquel país. Fue una gran sorpresa poder saborear algunos de sus vinos. Tras el almuerzo, tarde de compras por las principales vías comerciales de la ciudad.
Me despido aquí con una imagen del interior del Hotel, el Boscolo New York Palace de Budapest, restaurado en el 2.001 y que ha respetado su fachada y diseño interior con un estilo neobarroco, y en el que prima la luz por encima de todo, lo cual ayuda a resaltar todos sus detalles. Incluso en la noche es imposible que no te llamen la atención todos sus motivos ornamentales.