miércoles, 26 de noviembre de 2008

Vuelta de Tallin (III)

El domingo aprovechamos hasta el último minuto para descansar, bajando cuando faltaban escasos minutos para el cierre del desayuno. La cara que nos pusieron no fue muy agradable, aunque nos dejaron pasar sin problemas.

Había amanecido con -9 grados. El frío era incesante, así que decidimos no salir en principio del hotel, volviendo de nuevo al Spa. Allí optamos por una cesión de masaje, hidroterapia y sauna. El fin de semana había sido agotador así que, ya que el clima no acompañaba, nos dispusimos a recuperar fuerzas.

La señora que impartía los masajes imponía. Señora alta y de gran volumen corporal, asustaba nada más verla. Esperaba que supiera lo que hacía, y la verdad, tanto que lo sabía. Me dejó mi espalda como nueva después de 30 minutos trabajando con ella.

Tras estar toda la mañana descansando, nos decidimos salir a comer algo y dar una última vuelta por el centro comercial. Allí también se abre los domingos, así que había que aprovecharlo, aunque a decir verdad, los precios de la mayoría de los productos eran similares o incluso superiores a los de España, así que tampoco hubo grandes compras.

La salida del barco estaba programada para las 18:00 p.m, así que decidimos no apurar e irnos para el barco. Pero no contábamos con una cosa: "El General Invierno". Éste había hecho su aparición y provocó un retraso de 2 horas. El temporal arreciaba y temimos que incluso el barco no pudiera zarpar.

Imagen del Samurai Bancario en la habitación del barco.

Aquella espera se hacía eterna, nada que ver con el viaje de ida. La incertidumbre de no saber cómo volveríamos o si el banco saldría del puerto en cualquier momento, hacía que no se pudiese disfrutar de la misma manera. Además, el cansancio por la falta de horas de sueño hacía mella en nosotros. El cuerpo a los 36 no se recupera igual que a los 26, eso es algo evidente.

Por fin, y tras las 2 horas antes mencionadas, los altavoces anunciaban la salida inminente del barco, no sin avisar de igual forma que la travesía se esperaba bastante movida. Y así es como fue: movida. Vamos, que parafraseando a un buen amigo mío al hacer referencia a cómo se movía el barco, podríamos decir del mismo: "Cágate lorito".

Nunca pensé que un barco de semejante embergadura se pudiera mover tanto como lo hacía él. Eso te lo corta todo. Ni teníamos ganas de cenar siquiera.

Al amanecer, seguiamos con el itinerario según lo marcado. El mismo se podía comprobar a través de uno de los canales de televisión. El itinerario bien. Nosotros con los ojos cansados debido a la mala noche. El barco no cejaba en su constante vaivén, lo cual hacía difícil conciliar el sueño.

La llegada a las cercanías de Estocolmo se hacía a una velocidad muy lenta, dificultada por el viento reinante. Por otro lado, al menos aquella lenta marcha hacía ver que se pudiera apreciar más y mejor el paisaje que había en el exterior.

Imagen del Samurai Bancario observando el paisaje exterior.

Era un paisaje hermosísimo. Había estado toda la noche nevando y el frío polar se había apoderado también de Suecia. Eso hacía que todas las pequeñas islas por las que se tiene que discurrir para llegar al puerto de Estocolmo se encontraran totalmente cubiertas de nieve.


La cubierta del barco presentaba una hermosa imagen, toda ella cubierta de nieve. El intenso frío hacía difícil la permanencia en cubierta. Sin embargo, la imagen valía la pena captarla.









Toda la estampa que presentaba el entorno era idéntica a la mostrada. El paisaje es un eterno bosque jalonado por casas de diferente tamaño, en general casas de verano, que hacen de la imagen en sí un remanso de paz, al ver que todo lo domina la tranquilidad, alejándonos de la imagen tradicional de una costa edificada en su totalidad por auténticas colmenas humanas.

Sin duda un paisaje que invita a la reflexión.

Y como dijo el General McArthur antes de partir de Filipinas, acosado por las fuerzas niponas: "Me voy, pero volveré". Y te aseguro que volveré, Suecia. Te aseguro que volveré.

6 comentarios:

mar dijo...

Por todo lo que has contado y hemos conocido...seguro que vale la pena volver.
Preciosas imagenes..
Un besito y una estrella.
Mar

El último samurai bancario dijo...

Gracias Mar.

Celebro que te hayan gustado.

Besos

melocotón dijo...

Que imagenes tan bonitas!!!...precioso el paisaje!!!...parece de postal!!!me encantaaaaaaa!!!

Y en cuanto al "samurai bancario" en la habitación del barco...HAY QUE SONREIR MÁSSSSSSSS(aunque nos esté enseñando el "culito torero")jajajajajaja,que todo se vé reflejadoooooo!!!jajajajaaja

Yo me muero y me quedo "congelá" si estoy a -9 grados...xD xD!!!que horrorrrrrrrrr!!!

Que bien nos cuidamos eh???..."sesión de masaje,hidroterapia...etc,etc...

Jajajajaja,es que me estoy imaginando a la señora de los masajes!!!es que me partooooo!!!(así como sacada de una película alemana ó así...yo que sé!!!...no me hagas mucho caso que ya sabes que desvariooooo muchoooo...pero qué quieres???...es mi imaginación!!!jajajajaja...Me alegro que te dejara la espalda nueva...

Buffffff!!!la sensación de mareo en barco es indescriptible,lo sé muy bien, y si encima es con "cagate lorito" jajajajaja ni te cuento!!!...que horror!!!(no me extraña que ni tuvierais ganas de cenar xD xd!!!)

Como ya te he dicho antes realmente el paisaje me ha parecido precioso,no me extraña que el "samurai bancario observando el paisaje exterior" estuviera tan embelasado con semejante estampa (en esa foto parece así como de película meláncolica...jajajajaja...de:
"adiossssss tierra míaaaaaaa,ahí dejo mis vivencias,mis recuerdossss..." o no??'...jajajajajaa.

No me extraña que quieras volver pero...en qué quedamos???...volverás en primavera(posts anteriores),o volverás con el frío polar???...jajajajajaja

Subooooooooooooo

El último samurai bancario dijo...

Ole, ole y ole por esa Melocotón!!!

Me han llamado muchas cosas, pero "culito torero" nunca. Que vivan los comentarios graciosos. Para que luego digan que la gente del norte es sosa.

Bueno, lo de ver a esa pedazo de señora cómo se hacercaba poco a poco a uno, sin tener ni idea de español en una habitación pequeña cerrada y boca abajo en paños menores no es muy agradable. Yo me decía: " A ver si va a ser un tío y voy a tener problemas"

XD, XD, XD!!!

Entre volver en primavera o volver en invierno: No sé, depende de cómo te sientas anímicamente. Si quieres desconectar de todo seguro que en invierno.

Besos

Adrianina dijo...

Que linda esta entrada, se me había pasado.
Preciosas fotos.:-)
Bso

El último samurai bancario dijo...

Hola Adrianina

Celebro que te gusten tanto las entradas como las fotos.

Besos