lunes, 23 de noviembre de 2009

Viaje a Laponia (II)

Viernes 12 de Febrero

El día amaneció completamente cerrado. Ni un rayo de sol por ningún lado. Pese a ello, los lugareños afirmaban que estaban sufriendo una ola de calor en esos días, ya que lo normal era estar en temperaturas de -30º. Recordemos que Rovaniemi es la puerta de entrada al Círculo Polar Ártico.

Desayunamos temprano, ya que debíamos de partir a las 8:30 a.m ¿A dónde? A una emocionante excursión subidos en moto de nieve. Para ello, primero había que prepararse muy bien y protegerse contra el frío. De proveernos de todo se encargaba la empresa que organizaba el Safari. Sólo era cuestión de coger las prendas de tu talla: guantes, pasamontañas, botas, calcetines y un gran mono térmico que lo tapaba todo. Ah! Y el casco, como no.




Con esta pinta salimos todos a la calle, nevada en su totalidad, por supuesto. Nos dirigíamos al parking continuo donde se encontraban ubicadas las motos de nieve. Antes de comenzar la marcha, una breve charla de cómo funcionaban. Era fácil: con la derecha aceleras y con la izquierda frenas. Si le das a las dos a la vez, a la moto se le salen las cadenas, lo cual supondría un serio contratiempo.

La marcha comenzó. Nos acompañaban 2 guias que formaron en 2 grupos diferentes. Mi pareja y yo íbamos penúltimos del segundo. Obligatorio conducir en línea, uno detrás de otro. Nada de adelantamientos. La primera media hora íbamos sobre una pista abierta y que servía para aclimatarse a la moto. A los 20 minutos parada y cambio de conductor. En mi caso, mi pareja prefirió que yo continuara dirigiendo la moto. No se veía con ganas de dirigirla, y es que lo cierto es que a veces se hacía difícil de manejar. Tardas en acostumbrarte.




El paisaje que se observaba desde la moto era el de un auténtico desierto de nieve jalonado por
bosques de árboles. Un bello paisaje. Silencioso, inhóspito, pero que transmitía una enorme tranquilidad.



Tras la breve parada la marcha se reanudó camino a una granja de huskies siberianos. Era una visita programada en la ruta y parada obligada en esas tierras. Este tipo de perros, especialmente adaptados al frío se desenvuelven a la perfección en este tipo de hábitat, ya que su piel segrega una grasa especial que los protege del frío, de ahí que sea inviable sus lavado durante el invierno, ya que de otra manera, morirían de frío.

Un viaje interesante, duro, pero interesante.

En el próximo post os enseñaré muchas más imágenes y podréis ver cómo es la granja.

Saludos a todos

9 comentarios:

Ceci Bravo dijo...

Muy interesante tu viaje Samurai, me recuerda a las zonas del sur de mi pais..
Besos

Mariano dijo...

Wow! puedo decir que te envidio? si si "increiblemente" te envidio jajaja

Me encanta viajar y conocer culturas.... tan distintas a la nuestra...

Saludos Samurai, SHIKIN HARAMITSU DAIKOMIO.

MAYTE dijo...

Ufff...que pasada… tiene que ser muy difícil manejar la moto con tanta nieve y más sin estar acostumbrado...me gusta mucho la nieve...
Si, que tuvo que ser un viaje… muy interesante.

Besos.

loose dijo...

Me encanta la nieve...

Un beso.

El último samurai bancario dijo...

Hola Ceci

No conozco Argentina pero tengo entendido que el sur de tu país se asemeja mucho a las regiones nórdicas.

Besos

El último samurai bancario dijo...

Hola Mariano

Me alegra volver a verte. He de decir que siento no haber pasado más por tu blog. Lo hice de pasada pero necesito más tiempo. Lo buscaré en estas próximas fechas navideñas.

Me pasa lo que a ti. También me gusta conocer nuevas culturas.

Un abrazo

El último samurai bancario dijo...

Hola Mayte

Lo comenté en la siguiente publicación. Llevar la moto de nieve es bastante difícil en algunas zonas. Cierto.

Fue bastante interesante. Me encantó.

Muchos besos

El último samurai bancario dijo...

Hola Loose

En eso coincidimos. A mi también me encanta!!! Soy un bicho de invierno, y con el calor que está haciendo este año!!!!

Besos

mar dijo...

A la vez que sigo leyendote me voy congelando jeje.
Un besito y una estrella.
Mar