lunes, 31 de diciembre de 2012

Crisis económicas en España




Mi gran vocación siempre fue la Historia, pero ya veis, cosas del destino, acabé estudiando Económicas. Pero en esta carrera encontré la asignatura de Historia Económica, allá por el segundo año de la Licenciatura. Fue entonces cuando comencé a ver la Historia desde otra óptica. Mi profesor, un Catedrático curtido en años, valoraba la Historia de la Humanidad desde el punto de vista económico, es decir, todo ocurría por temas meramente económicos. El resto de cuestiones, llamense políticas, religiosas o culturales, estaban siempre ligadas a este prisma y eran subsidiarias o consecuencia de las circunstancias económicas. A veces resultaba chocante  interpretar algunas cuestiones tales como la llegada del Cristianismo desde el punto de vista de la Economía. Costaba trabajo, pero a lo largo del curso me fui adaptando a ese prisma e incluso lo desarrollé. Me embarqué en distintos estudios de investigación y en el desarrollo de cada uno de los temas. Quizás, y con el blog de fondo, desarrolle y rescate alguno de ellos. Éste podría ser un buen comienzo: el estudio de las distintas crisis económicas que ha sufrido nuestro país.

Pero mientras tanto, os dejo con esta síntesis, que aunque me sabe a poco, si trata de resumir con un lenguaje asequible y de forma muy resumida, algunos de los capítulos de nuestra Historia.

Y es que quizás por una visión cortoplacista o por desconocimiento, podríamos llegar a pensar que la crisis económica que vivimos en la actualidad es la más grave de todas las acaecidas, que el rescate del Estado español es un hecho único en la historia o que nunca antes se había vivido situación igual.

Nada de lo anteriormente expuesto es correcto o se asemeja a la realidad. Si estudiamos los desequilibrios económicos de nuestro país, vemos como ya desde los tiempos de Roma se vienen produciendo circunstancias diferenciadoras con el resto de países, circunstancias que por otro lado nada tienen que ver con la mayor o menor riqueza con respecto al exterior, dado que aún en tiempos del Imperio, momento álgido en el que los cargamentos de oro y plata provenientes de América nos situaban en una posición ventajosa respecto a nuestros competidores, nuestra economía presentaba grandes desequilibrios, sobre todo en materia presupuestaria.

Pero volviendo a los inicios, es durante la caída del Imperio Romano cuando podemos concretar el momento en el que nuestro país sufre la primera gran crisis económica. Hispania había sido un lugar de abastecimiento para la poderosa Roma. Un abastecimiento que generó la afluencia masiva de cecas provenientes de la metrópoli y que hizo que el dinero en circulación se multiplicara, lo cual disparó la inflación. El ocaso de Roma y su caída condujo al freno en seco de las exportaciones, y a un periodo de estanflacion, es decir, altas tasas de inflación junto a un escaso o nulo crecimiento económico. La economía española, acostumbrada a producir y exportar a Roma, vio como de repente ese caudal se frenó, quedando atrapada en unos precios que la población no podía atender debido a la drastica caída de las ventas, y por tanto de sus ingresos. Fue esto y no la mentalidad del pueblo visigodo, lo que condujo a un período de introspección económica en el que se da un retroceso importante hacia una economía que se centra de nuevo en el sector primario y el autoconsumo.

Pero si fue esta la primera, no fue ni de lejos la más grave. La misma se puede concretar en el periodo posterior a la Guerra Civil española. Curiosamente para el resto de los países occidentales, ésta se puede concretar en el Crack del 29. Sin embargo, España no sufrió un duro golpe en el mencionado episodio, toda vez que la economía no estaba ni de lejos a la altura de la de sus países vecinos, con unas estructuras aún anquilosadas en el S. XIX y que sirvieron de cortafuegos para frenar el contagio de la crisis. La inexistencia de un sistema financiero acorde a la época, el no haber adoptado el patrón oro o la excesiva dependencia del sector primario, hicieron que dicha situación no pesara en exceso en la población. Al contrario, incluso ese estar centrados en materia agrícola ayudó a superar la crisis vía exportaciones. Pero por desgracia todo fue un espejismo. La llegada de la Guerra Civil condujo al país a un caos económico y social que postergó el desarrollo económico. La no beligerancia de nuestro país en la Segunda Guerra Mundial nos llevó además a un periodo de aislamiento conocido como "autarquía", del que tardamos casi dos décadas en salir. Ello, unido a las consecuencias materiales de la guerra, con la destrucción de la débil pero floreciente industria manufacturera del país, localizada principalmente en Cataluña, y la no entrada en los planes de reconstrucción de Europa, el llamado "Plan Marshall", ayudaron a que aquélla tenga el triste honor de ser considerada la peor crisis económica de este país.

Luego vendrían más, no sería ésta la última. La crisis energética del 73 y la no adaptación a unos planes energéticos coherentes con el momento, supusieron un retraso económico que postergó la salida de la misma. Y es que ésta puede ser la nota que defina nuestro devenir económico: en tiempos de crecimiento, crecemos a tasas mucho mayores que nuestro entorno, siendo fuente de atracción para el capital extranjero, pero en períodos de recesión, nuestra economía se resiente aún más que el resto, en parte por la misma razón, la fuerte dependencia del exterior y la retirada de dichos capitales hacia sus países de origen. Eso es algo que estamos viendo cada día en esta crisis, cuando leemos en la prensa cómo los depósitos de personas y empresas extranjeras son repatriados por falta de confianza en nuestra economía.

¿Y el rescate? ¿Se trata se un concepto nuevo? Para nada. En tiempos del Imperio las finanzas estaban dirigidas a sufragar grandes guerras en Europa destinadas a mantener territorios donde preservar la doctrina católica, en una Europa que cada vez más se revelaba en contra del poder de la Iglesia. La afluencia de oro y plata provenientes de las colonias en América sufragaban dichas contiendas. Sin embargo, había una diferencia de tiempo entre la llegada de los metales y las necesidades de liquidez del Imperio, siendo éstas cada vez mayores y más urgentes. Dicho problema se solucionaba acudiendo a prestamistas alemanes e italianos principalmente, a los cuales se le debía pagar grandes tasas de interés. Tales fueron las necesidades de liquidez y el valor de los intereses, que llegó el momento en el que el Estado no pudo asumir dichos pagos, debiendo solicitar la suspensión de pagos y refinanciación de la deuda a más largo plazo, o sea, un rescate en toda regla. Y así hasta en tres ocasiones.

Pero no fue éste el mayor de los problemas de la epoca. La posterior pérdida de dichas colonias no fue sólo algo simbólico, político, estratégico o incluso económico. Fue la caída de todo un modelo económico basado en la explotación comercial de unos territorios que tras su independencia provocaron un nuevo estancamiento económico y el cambio de todo el modelo productivo de un país.

Y si reflexionamos sobre todo lo expuesto ¿no es acaso lo que está ocurriendo un capítulo más de todo lo que ya hemos vivido? La respuesta está en nuestro pasado. Costará asimilarlo, pero debemos pensar que el cambio del modelo productivo, la mejora de la eficiencia, la orientación hacia el comercio exterior o la reducción de un déficit público crónico son vías dolorosas pero necesarias para atender los retos del futuro, y cuanto más tiempo tardemos en llevarlo a cabo, más traumática y dolorosa será nuestra recuperación.

Feliz 2.013 a todos!!!

4 comentarios:

MAYTE dijo...

Te deseo de corazón un buen año para ti y los tuyos.

FELIZ 2013!!!!

Muchos besos.

Camila dijo...

Hola Samurai,
espero que en el nuevo año sigas alimentando este blog y satisfaciendo a tus fieles seguidores.

Al mismo tiempo, te deseo un año de éxitos en todos los ámbitos de tu vida.

Feliz 2013!!.

Hasta pronto. Besos.

El último samurai bancario dijo...

Hola a las dos

Feliz 2.013 para ambas!

Es curioso, tengo la sensación de estar comenzando de nuevo con el blog. Quizás la pérdida de sensaciones es lo que me hizo dejarlo.

Al fin y al cabo, el mundo, al menos así lo pienso yo, se mueve por energías, las que me faltaron para continuar.

Besos a las dos.

Flavia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.