domingo, 13 de diciembre de 2009

Viaje a Laponia (V): Parada en la granja de Renos

Nuestro grupo llegó a la granja de renos con el retraso provocado por el incidente con mi moto. Una vez allí tuve que soportar las bromas de los compañeros de viaje al enterarse del incidente, aunque bien es cierto que no fue el único incidente, ya que otro compañero del grupo que nos precedía volcó la moto y tanto él como su esposa cayeron al suelo.

En la pequeña cabaña que os enseñé en el post anterior, el sami comenzó a contarnos la historia de Laponia y sus habitantes. Según cuenta la leyenda, Laponia en sus orígenes (y ahora no ha cambiado mucho) era un lugar inhóspito donde no se podía vivir, ya que los cuatro vientos la recorrían continuamente en una lucha entre ellos por ver quien soplaba más y se convertía en el dueño y señor de todo aquello. Por eso, los animales habían abandonado el lugar y tan sólo se oía el silbido de los vientos.

Pero un día, llegó un sami y se dispuso a pactar con los cuatro vientos para ver quien sería el amo y señor, de tal manera que les hizo caer en una trampa y los encerró a todos, no dejándolos salir si no prometían que llegarían a un acuerdo de tal manera que ya nunca volverían a soplar los cuatro a la vez, y establecerían turnos en los que lo harían de uno en uno. A partir de entonces, los animales volvieron y los samis vivieron en perfecta armonía con la naturaleza.

Nos contó además que Laponia se extiende a través de 4 países: Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia, siendo en la actualidad más abundantes en Finlandia y constituyendo una economía muy peculiar basada en la agricultura, caza, pesca, ganadería y artesanía. Se sienten ciudadanos libres, que no pertenecen a ningún país, tan sólo a Laponia, conservando aún gran cantidad de usos y costumbres.

Tras el relato y tras haber entrado en calor junto al fuego, nos dispusimos a acercarnos a unos trineos tirados por renos que estaban esperando ya preparados para que, al igual que ocurriera en la granja de huskies, nos dieran una vuelta por un itinerario ya preestablecido.








Los compañeros comenzaron a subir y el reno daba la vuelta al circuito. Aquello tenía pinta de ser más aburrido, ya que los renos llegaban casi andando para un trayecto no muy largo.

Al final del trayecto lo recogía el sami, quien a veces debía incluso de forzar algo al animal para que llegara a la meta.

Con esa guisa nos dispusimos a subir mi pareja y yo, un tanto escépticos y sin muchas ganas ante lo aburrido que parecía ser aquello. Sin embargo algo cambió tras subirnos. Aquel reno parecía ir más deprisa de lo habitual, sin ni tan siquiera nosotros habérselo pedido. Corría más de la cuenta.

Al principio seguía al predecesor, pero de repente, sin saber ninguno de los dos por qué, comenzó a salirse del itinerario y se fue a través de una zona abierta al no estar una valla bien posicionada.

Aquello no era normal ni bueno, y el reno nos llevó al lado de la zona del restaurante, paró, se puso a defecar y comenzó a mirarnos. De repente el reno comenzó de nuevo a correr y se volvió a meter en el circuito, pero esta vez giraba en sentido contrario. Yo le comentaba a mi pareja:

- Nos vamos a meter una leche como el bicho este no pare!!!

Pero el reno se dio cuenta que algo estaba haciendo mal y volvió a salirse del circuito, tirando cuesta arriba por una ladera y tirándonos del trineo a mi pareja y a mi. Ambos rodamos ladera abajo, aunque no nos hicimos daño y sí que nos partíamos de la risa por el incidente. Sólo de haber visto la cara del reno desencajada nos volvíamos a reír.

Tengo un video que recoge el momento, sólo que está grabado desde el trineo del compañero que venía detrás y se les ve el rostro a ambos, por lo que si descubro como se corta el video lo colgaré.

Volvimos andando a la línea de meta y el sami salió corriendo en busca del reno y del trineo. Entre risas, la ronda acabó y nos fuimos todos a comer.

En el restaurante nos sirvieron un suculento plato de puré con reno!!!

No era la primera vez que lo probaba, ya que como sabéis mi pareja es de Suecia y el reno es un plato muy típico de allí. Es una carne muy dura, aunque sabrosa.

Casi al final del almuerzo, el sami volvió y nos contó que habían encontrado al reno anclado en la nieve y preso de un ataque de ansiedad al verse atrapado. Como pudieron lo sacaron y lo llevaron a descansar, ya que se encontraba extenuado. Nunca sabremos qué le ocurrió a aquel reno, y el propio sami nos contó que era la primera vez que había ocurrido algo así.

Tras el almuerzo, se restablecieron los turnos para subir al trineo y no volvió a haber ningún incidente. Al final, mi pareja no quiso volver a subir y yo me di una vuelta con el sami. Vuelta aburrida pero al fin y al cabo una vuelta completa.

Al llegar a la meta, todo el mundo aplaudía y reía!!!!

Como souvenirs nos entregaron el carnet de conducir de renos emitido por la República de Laponia, así como un sombrero típico de los samis.

Tras ello, re emprendimos la marcha y volvimos a las motos de nieve de regreso a Rovaniemi. Aquí quien quisiera, podría volver en autobús, y mi pareja y algunas otras personas volvieron en el autobús de la excursión. Lo cierto es que la moto cansaba y el día estaba siendo largo.

La vuelta se hizo de forma más anárquica y los guías nos dejaron romper la fila y acelerar las motos a una velocidad mayor de lo que habíamos alcanzado con anterioridad, llegando las motos a coger velocidades que rondaban los 80 Kms/h.

Aquí no acababa la jornada. Para el que quisiera, habría una nueva excursión, la última del día: una competición en karts sobre nieve y otra sobre motos de nieve, ambas en un circuito cerrado para la excursión. Pero eso será en el próximo post.

Un saludo a todos

7 comentarios:

Monserrat dijo...

Yo también amo a la nieve, bello viaje y cautivadora leyenda de los cuatro vientos. Un besito y un abrazo del oso para ti.
Mon

loose dijo...

Una parada con mucha historia....Gracias por compartirla.

Por cierto...qué tal la carne de reno??...A mí como que en sacándome del pollo y la ternera no me hallo ...no se porqué...:S

Un besito.

El último samurai bancario dijo...

Gracias Montse

La verdad es que la narración fue mucho más amplia, aunque sólo he puesto la esencia de la misma.

Besos

El último samurai bancario dijo...

Hola Loose

Jajaja!!

Pues la carne de reno a mi me ha gustado bastante. Es bastante seca y difícil de cocinar, ya que para comerla tierna debe pasar mucho más tiempo de cocina que cualquier otra. Te recomiendo que la pruebes si en algún momento tienes la posibilidad.

Besos

MAYTE dijo...

Ufff... vaya caída, jajaja
Chico en este viaje no te falto de nada.
Preciosa historia la de los cuatro vientos.
Como Loose, soy de pollo y ternera.

Besos.

SATURNINO dijo...

vaya con el reno. No os fijasteis si tenía la nariz roja? lo mismo quería echar a volar

mar dijo...

Me ha encantado la historia...

Aunque me queda da duda de quien tenia mas cara de "aqui no ha pasado nada" si el reno o vosotros despues de la caida.

Un besito y una estrella.
Mar