martes, 15 de diciembre de 2009

Viaje a Laponia (VI): Los Karts sobre hielo

El viaje en moto de nieve acabó y nos dejó a todos una sensación de cansancio en el cuerpo mezclada con el subidón de adrenalina que daba poner la moto a 80 Kms/h sobre la nieve. Pero el día no acabaría ahí. Para el que lo deseara, la aventura continuaba en un circuito cerrado en el que se practicaban carreras en karts y motos sobre nieve.

La gran mayoría acudió a la cita. Otros prefirieron quedarse en el hotel y acudir a la sauna a relajarse. En mi caso, decidí continuar con la aventura, no así mi pareja que decidió optar por la segunda opción. En su caso es normal, todo esto que a nosotros nos sonaba a nuevo, para ella era repetitivo, ya que a lo largo de su vida el panorama y actividades contempladas eran algo habitual. Por ejemplo, el viaje a Laponia que nosotros estábamos realizando es un viaje típico en los viajes de estudio de los niños suecos.

Nos quedamos con los monos térmicos hasta el final de la excursión. De otra manera hubiese sido imposible hacer esta última visita. Y así nos dispusimos a subirnos a los karts. Lo hicimos en dos tandas, con los tiempos cronometrados de forma individual.

Era un circuito pequeño, de tal manera que
pronto te hacías con él. Había instrucciones claras y precisas: no buscar el contacto con los demás karts, y si derrapabas no moverte del coche si no podías re emprender la marcha. Debías de esperar que alguien del personal te ayudara a volver a la pista.

Con estas premisas el objetivo era claro: se trataba de mantener una velocidad constante, alta y no chocar con nada ni con nadie.

Toda la carrera se desarrollaba a gran velocidad y el kart patinaba mucho, luego no sólo debías hacerte con el control sino esquivar además a aquellos que perdían el control del mismo. Fue una experiencia muy gratificante.

Tras el fin del primer turno, los que corrimos en él, dimos paso al segundo grupo, pasando nosotros a participar ahora en una carrera sobre motos de nieve en un circuito bastante pequeño.

Antes de subirte piensas que como te has tirado todo el día subido en una, la experiencia será fácil, aunque nada más lejos de la realidad. Las motos tenían bastante más potencia y por tanto derrapaban más, tanto que se hacía por algunos tramos muy difíciles de manejar.

Además de eso, la noche iba avanzando y la oscuridad se hacía cada vez más palpable. El derrape de las motos era continuo y la conducción llegaba a ser pura adrenalina, ya que en algunas ocasiones la moto te hacía un giro completo, un trompo.

Al final del turno, nuevo cambio y algunos pudimos repetir a los mandos del kart y de nuevo de la moto. Si la conducción se hacía complicada, la llegada de la noche y el comienzo de una fina nevada le añadió un hándicap adicional a aquella aventura.

Al cabo de unas horas dimos por concluida aquella dura y agotadora jornada. Muchos fuimos los que nos quedamos dormidos en el autobús de vuelta. El día parecía que no daba más de sí.

Al llegar al hotel, hacía -12 º en la calle y continuaba nevando, así que dejamos todos los equipos en la recepción del hotel. Al día siguiente pasarían a recogerlos los de la empresa del safari.

Nosotros tendríamos un par de horas para ducharnos, descansar y bajar de nuevo para ir a cenar. Y después,.....después discoteca!!!!

Así se cerró el 12 de febrero. El día 13 daría de sí nuevas sorpresas. ¿Cuáles? Ya las iremos viendo, pero de entrada os digo que el día nos llevaría a subirnos a un rompehielos en aguas del Círculo Polar Ártico.

Un saludo a todos

5 comentarios:

loose dijo...

Qué buena suerte la tuya de poder disfrutar de tan intensos viajes...

Besos.

Monserrat dijo...

Fascinante jornada, espero saber más de ti. Un besito y un abrazo.
Mon

María dijo...

Que tan interesante blog tienes, es un placer llegar hasta ti, gracias por tu visita y comentarios, desde ahora cuentas con una seguidora más. Un fuerte abrazo desde Granada

MAYTE dijo...

Como te quedo fuerzas para ir a la discoteca?? Tuvístes que acabar agotado.

Besos.

mar dijo...

Aunque me moriria de frio...me encantaria viajar alli..
Un besito y una estrella.
Mar